
La moda de llevar los dispositivos móviles personales a la oficina e integrarlos en las tareas laborales diarias (esto es, BYOD) se está convirtiendo cada vez más en una realidad. Pero lo que en gran medida puede suponer una ventaja para las empresas a nivel de productividad y ahorro de costes, también se está traduciendo en dolor de cabeza supremo.
Y es que parece que las organizaciones todavía no están preparadas para gestionar este cambio de paradigmas y mantener a raya las fugas de datos.
Según una encuesta elaborada por Kaspersky Lab y B2B International entre 5.000 directores de TI, un 34% de las compañías mundiales no emplea soluciones adecuadas para gestionar smartphones y tablets PC. Y, lo que es más, en los planes del 15% de ellas...